miércoles, 11 de abril de 2012


"Juan Pablo II se refiere a la familia como la estructura “ecología humana”, en su seno el hombrerecibe las primeras nociones sobre la verdad y el bien, aprende qué quieredecir amar y ser amado y por consiguiente, qué quiere decir en concreto ser una persona"
 Cambios producidos en la modernidad
EL APOYO DE LA FAMILIA
En lo económico:
  • Introducción de tecnologías
  • en la producción.
  • Globalización de la economía.
  • Competitividad creciente.
  • Aumento de la importancia del dinero.
  • El desempleo crónico y la manutención de la pobreza en un contexto sin equidad.
En lo cultural:
  • Aparición de una poderosa cultura audiovisual que difunde hábitos de consumo, prácticas políticas y pautas morales de conducta.
  • Culto a la juventud y la consecuente desvalorización de lo viejo.
Actitudes recomendables del adulto mayor en la familia
  • Actitud de comprensión hacia los miembros de la familia.
  • Aceptar a cada uno con sus cosas buenas y malas.
  •  Mostrarse prudentes, discretos y con mucho tacto en su actuar con las personas de la familia.
  • Escuchar y hablar lo justo y necesario, cuidar de no herir.
  • No dar consejos no solicitados.
  • Ceder mucho, especialmente con los adolescentes y jóvenes, de manera que para ellos sea un agrado el venir a la casa de los abuelos.
  • Tratar de ayudar pero no entrometiéndose ni imponiendo ideas.
  •  Mantener una buena comunicación de confianza y de mucho diálogo.  
  • Compartir situaciones, actividades, decisiones.
  • Evitar peleas y discusiones.
  • No inmiscuirse en la vida de los hijos sino dejar que ellos hagan su vida como estimen conveniente.
  • No ser quejumbroso y negativos.


RELACIÓN ENTRE EL ADULTO MAYOR Y SU FAMILIA, ANALIZANDO LAS
CARACTERÍSTICAS DE LOS HOGARES EN QUE HABITAN LOS ADULTOS MAYORES


APOYO DE LOS NIETOS
El adulto mayor que presenta avanzados niveles de autonomía social, psicológica y económica
busca vivir físicamente independiente de su familia, manteniendo lazos directos con sus
familiares. Sin embargo, cuando esta situación no puede darse por dificultades económicas o
de salud, el adulto mayor opta por vivir con aquel pariente que cuente con las mejores
condiciones materiales y afectivas para recibirlo.
Es así como las estadísticas nos muestran que en su mayoría son las hijas quienes reciben a
sus padres en sus hogares para hacerse cargo de sus necesidades, a cambio de la
administración de sus ingresos. (esto presenta variadas formas de adaptación según el tipo de
relación familiar predominante).
Pero, al margen de esta característica de orden casi geográfico (donde y con quien vive el
adulto mayor), llama la atención que a nivel de relaciones familiares, y puntualmente de límites
familiares, se observan dos grandes tendencias:
-Adultos mayores que viviendo o no bajo el mismo techo que sus familiares cercanos,
presentan claros límites en sus relaciones familiares, es decir, cumplen su rol de abuelos,
mantiene sanas relaciones con grupos de pares, ocupan con creatividad su tiempo libre, toman
sus decisiones de manera independiente y tiene un propio proyecto de vida.
-Adultos mayores que al margen de sus compañeros de vivienda, mantienen relaciones
simbióticas con sus familiares, es decir, carecen de límites claros, estableciendo límites de
carácter difuso. Esto los lleva a tomar el rol de padres de sus nietos, o en algunos casos
nuevos hijos de sus propios hijos, estableciendo inadecuados lazos de dependencia. Siendo
incapaces de tomar decisiones personales sin consultar, careciendo de un proyecto de vida
personal que responda a sus necesidades subjetivas, etc.
Esta última tendencia, lleva en muchos casos al aislamiento, la soledad y la vejez no asumida
como etapa vital íntegra, no importando si viven en la misma vivienda de sus familiares, pues
aparece un factor social más predominante y de difícil diagnóstico que limita un adecuado
enfrentamiento de un envejecimiento activo y autónomo.


Dificultades


 El anciano ante la enfermedad, la pérdida de autonomía o ante la soledad, se apoya en sus hijos y familiares.
Esto hace que todos los lazos familiares sufran cambios.
Esta situación, a veces, es vivida por la familia con cierta impotencia e inseguridad ya que va acompañada de algunas dificultades: tienen que vivir bajo un mismo techo tres generaciones y a veces las viviendas no tienen espacio ni condiciones adecuadas para ello. Por otro lado las ocupaciones laborales de los hijos impiden que los padres reciban el cuidado que a ellos les gustaría proporcionarles, la mayoría de los familiares tienen otras cargas familiares como hijos, nietos, etc.
Todas estas dificultades y otras como la salud física, desorientación, fallos de memoria, etc. entre las personas mayores conlleva que los cuidadores deban soportar un elevado grado de estrés que puede tener consecuencias no sólo para la atención del anciano sino también para su propia salud.
Las familias que tienen en su hogar una persona mayor dependiente suelen tener sentimientos dolorosos y de incomprensión frente a los cambios rápidos que se producen en su padre, madre o cualquier otro familiar.
Por otro lado aparecen también síntomas de ansiedad y angustia, surgen dudas acerca de si no han hecho todo lo necesario para evitar la situación en la que se encuentra el familiar a su cargo.



¿Qué se puede hacer?




APOYO DE LA FAMILIA
Lo que se pretende es ayudar al anciano y mejorar las estrategias y recursos de las familias que conviven con personas mayores.

1. INTERVENCIÓN INDIVIDUAL SOBRE EL ANCIANO

Una forma de actuar directamente sobre cada anciano sería ayudandole a mejorar su autoestima y el concepto que tiene sobre sí mismos, enseñarles a aceptar las limitaciones o deficiencias que puedan tener, hacerles ver que también tiene cualidades y ayudarles a descubrirlas y valorarlas, intentar que se impliquen en actividades de ocio y tiempo libre y en el caso de que sufran alguna enfermedad o achaques sería muy importante que se les informara y orientara al respecto.

2. INTERVENCIÓN SOBRE LAS FAMILIAS DEL ANCIANO.

Además de actuar con los mayores, es necesario hacerlo también con sus familias y cuidadores. Para ello se pueden aplicar dos tipos de programas: uno de ellos dirigido a ofrecer todo tipo de información (educación y entrenamiento) que les ayude a conocer mejor al anciano que están cuidando y otro programa dirigido a ofrecerles asistencia social y psicológica.

Importancia de la familia en la vejez
La mayoría de los estudios indican que casi la mitad de la población anciana considera que los hijos constituyen las principales fuentes de ayuda. Para ellos la ayuda prestada por su familia es la más importante. Por lo tanto, es interesante conocer cuál es el papel de la familia, las dificultades con las que se suelen encontrar las familiares que cuidan de los mayores y qué se podría hacer al respecto.

  1. ¿Qué papel tiene la familia?

La familia constituye uno de los recursos más importantes de la población mayor.
Es la encargada de prestar atención directa a la mayoría de los ancianos que sufren problemas de salud o un deterioro grave en su autonomía personal.
Para los ancianos parece que lo más importante es el potencial de relación y ayuda, la conciencia de que existe una persona relevante a quien acudir en caso de necesidad.
La familia tiene también un papel muy importante, sobre todo en el ámbito de las relaciones socioafectivas ya que es la más idónea para proporcionar sentimientos de arraigo y seguridad, ofrecer sentimientos de capacidad, utilidad, autoestima, confianza y apoyo social.








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    • Ser la instancia donde se encuentran quienes le pueden brindar la ayuda que pudiera necesitar.
    • Ser fuente de apoyo afectivo tan necesario para asumir las pérdidas que conlleva el envejece.



GENERA MAS SEGURIDAD


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na de las situaciones más comunes y difíciles al interior de cualquier familia comienza cuando Los adultos mayores que por muchos años viven en forma independiente y autónomamente, pierden esas características y caen en la fragilidad debido a situaciones puntuales, como por ejemplo, una caída.

Es allí que se plantea el gran dilema es conveniente o no que sigan viviendo solos, o se trasladen cerca de los hijos o a la propia casa de éstos. Cuando algún familiar decide hacerse responsable de su cuidado generalmente no han previsto todas las implicaciones que a medio y a largo plazo van a tener, las complicaciones y las dificultades que esto implica.

 “Actualmente se considera fundamental a la hora de tomar decisiones respecto de los cuidados para los mayores tener en cuenta que siempre debe priorizarse la posibilidad de que el adulto mayor permanezca el mayor tiempo posible en su domicilio rodeado de su familia y objetos queridos, lo que le permite sentirse vinculado y querido conservando su calidad de vida”, afirma la experta. Para ello en ocasiones puede ser necesaria cierta ayuda para que puedan recuperar aquellas habilidades que han perdido y estimular en forma activa todas aquellas habilidades que aún conservan.

UNION DE LA FAMILIA


De acuerdo a los últimos estudios realizados sobre el tema, y a la tendencia de los países europeos, el adulto mayor debe permanecer el mayor tiempo posible dentro de su domicilio lo que garantiza finalmente, una mayor calidad de vida.

lunes, 9 de abril de 2012



RESILIENCIA EN EL ADULO MAYOR

La triste experiencia deaccidente de Juan Fernández que nos unió a los chilenos en un gran sentimiento de dolor nacional y la imagen de la madre anciana de uno de los pasajeros del casa 212 que falleció en el lugar, me llevó a reflexionar respecto de si las personas mayores están mejor preparadas para estos acontecimientos y por qué.
Hace un tiempo me tocó acompañar a un amigo que sufrió la muerte de su hermana. Toda la familia estaba muy preocupada por la madre de la fallecida quien, en esa época, ya tenía más de 80 años… Su mayor inquietud era el grado de sufrimiento que este hecho podía ocasionar en la anciana madre y, para sorpresa de todos nosotros, ella demostró que era la mejor preparada emocionalmente para acompañar a su hija en su viaje final.


Es en la tercera edad donde se genera la activación de la Resiliencia.
Hablar de Resiliencia se ha convertido en un tema interesante y que atrae mucha atención, sin embargo, no es muy común en su aplicación en Adultos Mayores. El término «resiliencia» proviene de la física de los materiales. Expresa las cualidades de un resorte para resistir a la presión, doblarse con flexibilidad y recobrar su forma original. Esta imagen de un resorte que rebota refleja una parte de la realidad de la resiliencia.
Resilencia
SALIR A FLOTE DE LAS ADVERSIDADES
Michael Rutter, un pionero del estudio de la resiliencia, la define como “un fenómeno manifestado por personas que evolucionan favorablemente, habiendo sido víctimas de estrés que, para la población general, comprendería un riesgo serio con consecuencias graves”. A la idea de resistencia a la destrucción, se añade otro componente: la capacidad de construir una vida significativa. La resiliencia contiene un componente activo, una dinámica existencial. Ser resiliente no significa simplemente rebotar, sino crecer hacia alguno nuevo.
Podríamos decir que es en la tercera edad donde se genera la activación de la Resiliencia. Es en este ciclo de la vida, en que suelen ocurrir con más frecuencia eventos críticos como los problemas de salud, la pérdida de seres queridos y, en muchos casos, un detrimento en la situación económica. Es por eso que a pesar de haber sufrido tales dificultades, muchas personas mayores se encuentran en buena condición de salud psico-emocional que incluso, dan muestras de estados saludables, con gran vitalidad, buen humor, y entusiasmo en realizar actividades que los mantengan ocupados y demuestren gran interés en seguir contribuyendo y participando con su familia y amigos.
Existe la impresión que la resiliencia no es un atributo de la personalidad, más bien se considera como un conjunto de recursos y fortalezas que son capaces de potenciarla y proveerla cuando la situación lo requiera (Greve y Staudinger, 2006). Entre los recursos señalados constantemente en la literatura se encuentran:
  • La identidad Positiva: tiene que ver con que los mayores se reconozcan a sí mismos con una identidad positiva y ricamente construida, evaluándose positivamente y estableciendo en el presente diferentes niveles de funcionamiento, de esta forma pueden ser más exitosos y menos vulnerables ante las crisis (Brandtstädter y Greve, 1994; Coleman y Antonucci, 1982).
  • Control personal: este mecanismo interno juega un papel funcional en la adaptación exitosa ante las situaciones difíciles e incluso, puede mediar la relación de otros recursos como la autoestima y la auto eficacia, que a su vez activan el sistema de adaptación ante las crisis, los retos y la conducta individual (Brandtstädter y Greve, 1994, Heckhausen, 2001).
  • Sentido de Auto eficacia: la auto-eficacia es la creencia acerca de las propias capacidades para organizar y manejar las situaciones futuras (Bandura, 1999).
  • Autoestima: la valoración que tenemos de nosotros mismos, nos permite lograr altos niveles de bienestar a pesar de los eventos adversos.
  • Emociones Positivas: las reconocemos como estados de ánimo “que nos hacen sentir bien”. Entre las más citadas están la gratitud, el amor y el perdón, y pueden proporcionar a las personas experiencias subjetivas placenteras y sensaciones de paz. (Fredrikson, Tugade, Waugh y Larkin, 2003).
  • Optimismo: es la capacidad para esperar que el futuro depare resultados favorables (Seligman, 2003), es una fortaleza importante que ayuda a afrontar las adversidades y tiene beneficios en la salud y el bienestar.
  • Afrontamiento: es definido como un proceso por el cual los individuos manejan los retos o las amenazas (Lazarus y Folkman, 1984). Así, el amplio repertorio de estrategias de afrontamiento que han acumulado durante su vida, les servirán fundamentalmente para adaptarse a los diferentes problemas y a las situaciones estresantes (Brandtstädter y Greve, 1994, Diehl).
MUSICOTERAPIA EN EL ADULTO MAYOR


¿QUÉ ES LA MUSICOTERAPIA?


La musicoterapia es una disciplina del campo de la salud, que utiliza principalmente el recurso sonoro y musical. Tiene objetivos terapéuticos y vincula el arte con la salud. Todo lo que se expresa, desde el sonido, la música, el cuerpo, da cuenta de la subjetividad de la persona que produce y muestra cómo se relaciona consigo mismo, con los otros y con el mundo.


La acción terapéutica puede tener fines preventivos, de tratamiento o rehabilitación en distintos campos de la salud.

En el trabajo con la tercera edad se hace ineludible recurrir a un grupo interdisciplinario, para atender con idoneidad a su problemática. Factores tan determinantes como la amenaza del acercamiento a la muerte, la herida narcisista del envejecimiento, entre otros, producen en cada anciano reacciones diversas, predominando sentimientos tales como aburrimiento, estancamiento, empobrecimiento personal.

La Musicoterapia es una disciplina científica que estudia e investiga la relación del ser humano con el sonido, la música, el ritmo, etc. Es una especialidad que aprovecha una serie de recursos expresivos tales como la música, el sonido, el silencio, la palabra, la voz, el ruido, los gestos y los movimientos corporales para configurar una estructura integrada de expresión, promoviendo la salud física y mental.
En Musicoterapia se crea un espacio donde la persona pueda crear, jugar, expresarse, encontrarse con sus sonidos y con el otro. El espacio musicoterapéutico es un ámbito en el que se promueve la manifestación emocional y la actividad lúdica, donde las percepciones, sensaciones y vivencias corporales son el punto de partida para que la persona pueda encontrarse con sus propias posibilidades, con su cuerpo y sus sonidos. En el juego sonoro la música puede actuar como disparador de nuevos pensamientos e ideas creativas. A partir del trabajo creativo la persona puede rehacer, recuperar, reconstruir su mundo pasado y presente, construyendo así su propia historia sonora. Al momento de plantear las actividades, se tienen en cuenta las necesidades de cada persona tales como: • El reconocimiento como individuo, con sus expectativas e inquietudes, las cuales se deben intentar satisfacer. • Ser miembro activo, capaz y útil, considerando su capacidad física, mental y emocional. • Oportunidad de autoexpresión. • Sentimientos de valoración.